22 noviembre 2016

En el día del músico


ML

He de amar tus manos
por todo lo que construyen,
recrean y prometen.



15 noviembre 2016

QUISE VER LA LUNA


A Elliot


Hijo,
quise ver la luna, su faz sin retoque, su curiosidad milenaria.
El patio no permitió ver más allá de su cielo recortado,
rodeada por paredes, luces en contorno,
destellos de una ciudad que nunca duerme.

Yo quise ver la luna, el rostro, la curiosidad de su sangre luminosa.
Observé objetos de barro renaciendo en el jardín,
El milagro de hojas resplandecientes de un viejo árbol de aguacate,
luciérnagas terrestres asoladas buscando raíces como refugio.

Ninfa voluptuosa, indescifrable, inspiradora, melancólica,
pude enumerar sus tantos nombres, los mitos de su ciclos,
la magia, el hechizo, su complicidad con el agua y los amantes.
Quise ver la luna aquí en la tierra y solo sombras de plata
evadían la oscuridad.




14 de noviembre de 2016


(Foto: Salvador Arias, http://www.panoramio.com/photo/33456334)


10 noviembre 2016

APUNTES PARA UN POETA TRASHUMANTE




ML

Padre taciturno, tú buscaste las almohadas menos propicias,
tú buscaste tus propios pasos que habían,
luego de varios años,
de conducirme de calle en calle, en huidas pueriles,
en huidas sin término, que así fueron las nuestras.
¡Mi padre! ¡Mi infancia! Caeremos en acontecimiento
como apellidos extraños.
Así, así, así, así. Paso por paso. Ocasión de matar
con revólveres de hojaldre. Todo perdido al fin,
todo sumido en un delirio de ropas limpias en las azoteas
azules.

Rodolfo Hinostroza,

I

Porque para hablar de ti, es decir de este amor,  hay que conocer  esas lajas de tiempo tantas veces evocadas en la obra de Valra, o del entorno azul, acrílico desfigurado como un fuego impredecible de Escalante; ah, cada cual sus dioses, hemos visto tanto, lo mismo que poetas proclamándose a sí mismos desde el ensueño.

Ayer murió Hinostroza, un poeta riguroso creador de artefactos perdurables,
guiado por palabras, no por ideas.
Entonces, así como estos pensamientos inconexos llegan a mi mente,
¿qué aire denso de otra urbe te detiene ahora?
Porque esta es la ciudad sin ti, aquí están sus calles destrozadas, la búsqueda inútil de rutas alternas, el tiempo raído en esta sucia banca de madera, la precisión de los minutos guiando el ánimo a través de la espuma de cerveza.

No hay taberna que contenga la búsqueda, algunos rostros permanecen en la oscuridad de la barra con el trago derramado.
Cimientos solo cimientos hechos de plafón a punto del desgrano.
Y tú allá, quizá ahora, frente a una azafata que te sonríe y alcanza una almohada,
tú con la certeza del pasaporte en el bolsillo  o recorriendo esa calzada de Juárez y su ángel inmutable,  reescribiendo la historia que te perfila a esto, que hoy palpo, y a veces no tiene sentido.

Aquel lugar que habitaste, donde dos rostros infantiles te sitiaban,
pero algo ya te perseguía, tenías que seguir, lo abandonaste todo.
Si solo hubieras visto crecer la ternura hacia tu rostro, si solo hubieras conocido esas primeras fases amorosas, cuanto de ello hoy me mostrarías,
sin embargo no estás aquí, ni una pared de piedras acuáticas te hubiese retenido.

Algo sé de la espuma de tu infancia, los recuerdos dulces del banano frito,
del frijol de seda, de los atados de aroma, de la yuca dispuesta sobre la banqueta por vendedoras de Santa tecla, o del pescado envuelto en papel periódico en un caserío remoto a los mares de lava negra, del volcán que siempre te observa.


Eres salvaje como la ceiba y la maleza, extraño como esos insectos rondando la laguna, cerrado como el muro que exiliaba a Versalles de la miseria, fértil como la lluvia incesante de los días en tu país.

28 octubre 2016

ASUNTOS DE CIUDAD
















¿Cómo serás tú al paso de los años
si algo de ello ya te concentra?

Observo la arquitectura frívola de tu ser
lo mismo que bolsa de basura
arrojada a perros en la calle,
sin embargo,  hoy solo puedo hablarte
de mí.

Tantos espacios abandonados,
el tiempo y la codicia se apropiaron
de vacíos en esta calle distante
porque siempre habrá una historia
como losa fragmentada
discerniéndose entre nubes.
¡Qué terrible silencio habita entre las piedras!
Demolido tu rostro en el polvo súbito del insomnio,
arrastra sentimiento apenas conocido,
el odio finalmente adquiere  forma ante el espejo.

25 octubre 2016

DÍA COMÚN





Un insecto oscuro y alas rojas
en la naturaleza muerta de hojas de eucalipto.
Este día se manifestó la tregua del invierno.
Observo.
Un olor a césped recién cortado
se desprende de jardines y glorietas de la ciudad.
Apenas notable la urgente tristeza de hombres
que escarpan contenedores en las aceras.
Algo resplandece, cierto ánimo conduce a los transeúntes.
Detenida en la esquina descubro −con asombro,
un secante de luz atravesando la sombra de los árboles.


LABORAL





El día se abre entre rostros y pasos.
Suelto la mano de mi hijo.
Atrás queda el temprano patio infantil, la higuera,
los cuervos, las letras, los números, las palabras.

Siempre a la derecha escenas…
−no he de nombrar la exclusividad de la miseria humana−,
la prisa en el pensamiento y su agenda,
¡Oh, el horizonte!
A veces siento la ruptura de los diálogos con ella –la poesía.
La marcha del autobús intenta adherirme a su designio.
Es tarde, no se llega, me distraigo ante el último celaje
de la bruma levantándose de los cerros.
Entonces, enciendo las maquinas, me programo al ruido simultáneo,
al olor del papel y la tinta impresa, a los propósitos del calendario
a la rigurosidad de la postura erguida−sucedánea fórmula de estabilidad.
Y sin embargo, todo es tan jodidamente bello

hasta el me-ca-nis-mo hiriente, artificioso, del desasosiego.

BAHÍA





                                                                  A Ricardo

Sea el pretexto
la ventana, el paisaje:
un mar estriado mostrándose
en plata y generoso.

Tu rostro como un amanecer
apenas conocido
frente a mis ojos.
           
─Oh, seducción.

El perfil y las palabras de mares,
Un rezumo de horas tardías y nocturnas,
─de ti,
de tu  incidental presencia
y hoy
evidente
   lejanía.


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