22 abril 2017

VARIACIONES DE ABRIL



(Apunte 1)


Este abril de polen y de sol,
de navajas que hieren la garganta.
Este lapso verde, marcial, tempestuoso
de calles trasparentes e inaprensibles.

Sostengo entre mi mano cierta luz
sitúa en mi rostro incógnitas y silencios
porque siempre hay un canto de pájaros invisibles,
y un aroma desconocido entre las flores.

Agoniza abril y mi puerta blanca
permanece en silencio, aún cerrada.





21 marzo 2017

ASOCIACIONES DIURNAS DE UN SUEÑO EN MADRUGADA

Foto: Amaranta Caballero Prado "Luna en rama"

Antes que mi voz llegue al día,
o existan notificaciones en redes,
antes de que el sol ilumine este patio
y vea el rostro en el espejo,
dejo constancia, soy testigo.

La hora en madrugada
fue una astilla puntual en la garganta,
dos muros constreñidos y apenas
un hilo de aire delimitando mi existencia,
toda búsqueda fue inútil.

La noche estuvo colmada de indicios,
evidencias, palabras que se repetían
como un enigma divino,
sí, hubo palabras repetidas
y un ambiente por demás oscuro.

Pensé en la muerte y en el amor,
ambas como incógnitas latentes de vida.
Escuché nuevos ruidos a la noche,
vi la sombra de una luz inquietante en la pared,
−sitiándome como quien vela un cuerpo.
Sentí aprensión a las esquinas,

la soledad se manifestó como un ente futuro.

Ana Chig,

21 de marzo de 2017

10 marzo 2017

HOY ES OTRO




Hoy es otro.
Mudos brotan los retoños.
Ocasión de jardín,  
de ausencia sembrando la mañana.
Las cosas tontas me concentran,
caen días sin luz
el café es intenso
la danza del árbol antigua.

Ya no es tu nombre el que pronuncio,
no espero nada.
Algo yace en esta tierra, vuelve triste, me despoja,
coloca palabras  indefinibles como raíz del viejo olivo.

Un caracol se aleja en su tiempo,
el gusano se cubre con la tierra
observo como poco a poco el espacio se adentra
y en lo alto, entre cables entramados
decenas de aves observan en silencio mi presencia.



01 marzo 2017

COMO UNA POÉTICA




Esta mañana solo frío y silencio.
Un río que desciende como el día se distancia de viejas humedades.
Las castañas verdes en la jacaranda prometen días cárdenos.
El mal tiempo cubre su retórica caprichosa, ya no llueve aquí.
La ciudad y los cañones retoman su cauce,
el agua arrastra profundas claridades.
Permanezco entre las calles,
me concentra imperceptible la sustancia eterna del silencio,
palabras como esporas indefinibles llegan, avanzan,
se colocan lentamente −con cierta placidez− frente a mis ojos.
Una sombra lúcida se manifiesta como puente entre las nubes,
brota el verbo y retornan sólidas

sus raíces.

02 febrero 2017

POR DEBAJO DEL UMBRAL, LA POBREZA.



https://www.flickr.com/photos/pixpax/7243556200

La ruta diaria es constante destrucción,
la ruta diaria es la hoja en blanco.
Olvide cómo escribir, todo es tan sofocante ahora.

Días atrás, imperiosa la búsqueda del sustento,
miles de oficios impresos en periódicos,
bellas analogías que proferían faenas como tropos poéticos.
Quise ser auxiliar de embarques nocturnos, surtidor de frutas estacionarias, paisajista de interiores, combatiente diurno…
sin embargo la disponibilidad de tiempo y espacio me limita.

Mi cuerpo permanece inmutable
como la viga, mástil y armazón
de un barco en el fondo del Mar Muerto.

Hay un rastro iluminándose de noche,
la frustración se extiende como un incendio ,
el sueño transita desenfadado e incomprensible
y se vuelca como un vestigio de amargura
amaneciendo entre la sangre.


Por debajo del umbral, la pobreza.

15 noviembre 2016

QUISE VER LA LUNA


A Elliot


Hijo,
quise ver la luna, su faz sin retoque, su curiosidad milenaria.
El patio no permitió ver más allá de su cielo recortado,
rodeada por paredes, luces en contorno,
destellos de una ciudad que nunca duerme.

Yo quise ver la luna, el rostro, la curiosidad de su sangre luminosa.
Observé objetos de barro renaciendo en el jardín,
El milagro de hojas resplandecientes de un viejo árbol de aguacate,
luciérnagas terrestres asoladas buscando raíces como refugio.

Ninfa voluptuosa, indescifrable, inspiradora, melancólica,
pude enumerar sus tantos nombres, los mitos de su ciclos,
la magia, el hechizo, su complicidad con el agua y los amantes.
Quise ver la luna aquí en la tierra y solo sombras de plata
evadían la oscuridad.




14 de noviembre de 2016


(Foto: Salvador Arias, http://www.panoramio.com/photo/33456334)


10 noviembre 2016

APUNTES PARA UN POETA TRASHUMANTE




ML

Padre taciturno, tú buscaste las almohadas menos propicias,
tú buscaste tus propios pasos que habían,
luego de varios años,
de conducirme de calle en calle, en huidas pueriles,
en huidas sin término, que así fueron las nuestras.
¡Mi padre! ¡Mi infancia! Caeremos en acontecimiento
como apellidos extraños.
Así, así, así, así. Paso por paso. Ocasión de matar
con revólveres de hojaldre. Todo perdido al fin,
todo sumido en un delirio de ropas limpias en las azoteas
azules.

Rodolfo Hinostroza,

I

Porque para hablar de ti, es decir de este amor,  hay que conocer  esas lajas de tiempo tantas veces evocadas en la obra de Valra, o del entorno azul, acrílico desfigurado como un fuego impredecible de Escalante; ah, cada cual sus dioses, hemos visto tanto, lo mismo que poetas proclamándose a sí mismos desde el ensueño.

Ayer murió Hinostroza, un poeta riguroso creador de artefactos perdurables,
guiado por palabras, no por ideas.
Entonces, así como estos pensamientos inconexos llegan a mi mente,
¿qué aire denso de otra urbe te detiene ahora?
Porque esta es la ciudad sin ti, aquí están sus calles destrozadas, la búsqueda inútil de rutas alternas, el tiempo raído en esta sucia banca de madera, la precisión de los minutos guiando el ánimo a través de la espuma de cerveza.

No hay taberna que contenga la búsqueda, algunos rostros permanecen en la oscuridad de la barra con el trago derramado.
Cimientos solo cimientos hechos de plafón a punto del desgrano.
Y tú allá, quizá ahora, frente a una azafata que te sonríe y alcanza una almohada,
tú con la certeza del pasaporte en el bolsillo  o recorriendo esa calzada de Juárez y su ángel inmutable,  reescribiendo la historia que te perfila a esto, que hoy palpo, y a veces no tiene sentido.

Aquel lugar que habitaste, donde dos rostros infantiles te sitiaban,
pero algo ya te perseguía, tenías que seguir, lo abandonaste todo.
Si solo hubieras visto crecer la ternura hacia tu rostro, si solo hubieras conocido esas primeras fases amorosas, cuanto de ello hoy me mostrarías,
sin embargo no estás aquí, ni una pared de piedras acuáticas te hubiese retenido.

Algo sé de la espuma de tu infancia, los recuerdos dulces del banano frito,
del frijol de seda, de los atados de aroma, de la yuca dispuesta sobre la banqueta por vendedoras de Santa tecla, o del pescado envuelto en papel periódico en un caserío remoto a los mares de lava negra, del volcán que siempre te observa.


Eres salvaje como la ceiba y la maleza, extraño como esos insectos rondando la laguna, cerrado como el muro que exiliaba a Versalles de la miseria, fértil como la lluvia incesante de los días en tu país.
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